01 noviembre 2006

Fiebre revival (I)

Si uno mira la parrilla televisiva de ahora y la compara con la de hace una década, descubrirá no sólo que cualquier tiempo pasado fue mejor, sino que apenas si hay tres o cuatro variaciones (a peor). A saber, realitys y programas del corazón. Y es que, agárrense los machos, años después nos volvemos a encontrar con "La ruleta de la fortuna" [ups, perdón, de la "suerte"], "Bola de dragón", "Barrio Sésamo" [ups, perdón, ahora tiene ese título pedofílico que es "Juega conmigo, Sésamo". Que a mi al menos me acojona, vaya], "Caballeros del zodiaco", "Primos lejanos", "Alta tensión", "La máquina de la verdad", "Historias para no dormir", "Manos a la obra", "Betty la fea", "Twin peaks", "Ally McBeal", "Su media naranja", un remedo mal hecho de "Cesta y puntos" llamado "El primero de la clase" y un largo etcétera. Y eso que quitaron el "Un, dos, tres".

Con tanto revival absurdo (porque, claro está, "Caballeros del zodiaco" está censurada para la ocasión, y las buenas series las echan de madrugada) uno se plantea qué programas podrían volver, por aquello de planteárselo a las televisiones. Y aunque es más probable que vuelva el "¡Qué me dices!" o algo por el estilo antes que cualquiera de éstos programas, por proponer que no quede. Atentos a la lista, y sólo de concursos ésta vez:

"La noche de los castillos": Maldita sea, era genial. Tres equipos en coche sorteando dificultades, un castillo donde realizar un juego de rol en vivo espectacular (ganando dinero, rescatando a la princesa, cumpliendo misiones) y finalmente una prueba en la que llegar a donde la princesa antes que nadie y salvarla de su martirio. Todo esto con Anthony Quinn lanzándote pistas encriptadas de cuando en cuando (del rollo "La princesa está en un lugar lejano a la vista del loro ciego". Que digo yo que si sabía donde estaba la princesa, podía decirlo directamente), actores sobreactuando, caminos con trampas tan absurdas como geniales, una impresión de falso directo que tiraba para atrás y los efectos especiales más chusqueros de la historia (esas explosiones rollo Dunyayi kurtaran adam...). Una puesta al día podría estar pero que muy bien. Pero sin edulcorarlo ni nada. La historia de siempre. Gannon –o como se llame- raptando a la princesa (con el síndrome Peach: SIEMPRE la raptaban) y un equipo de valientes jugando a rol para rescatarla ¡Reconozcámoslo! ¡Todos nos quedábamos hasta la una para animar al equipo rojo –que siempre ganaba-! El primer gran programa friki de la historia se merece una reemisión como poco.

"Supervivientes": Ojo, no estoy hablando de "Famosos en una isla" o "Famosetes en la selva". No. Que a esos ya sabemos que les pasaban comida entre las palmeras. Me refiero a los auténticos "Supervivientes", aquellos que morían de hambre y dolor y no recibían ni atención médica. Como molaban. Ni Gran hermano ni El bus ni tonterías parecidas. A todos nos gustaba ver cómo unos pobres desgraciados se mataban entre ellos por comerse una rata frita. Y encima, tenían que superar pruebas de esas de desgaste físico que les dejaban para el arrastre. Tres meses después, lo que nos encontrábamos eran despojos humanos que sacrificarían a su abuela por un trozo de pan del día y una Coca-cola rancia. La lástima es que no era en directo y los despojos aparecían en plató ya reformados e insertados en la sociedad. ¡Queremos que vuelva ya! ¡Y con Francesca! Por si no lo sabeis, Francesca era la mala más mala de todos los realitys de la historia. La amaba. No puede faltar en una nueva edición, ahora que GH empieza a pinchar. ¡Y con canal 24 horas! ¡’nuff said!

"El gran juego de la oca": Si no lo recuerdas y eres de los 80, no tuviste infancia. Concurso bizarrísimo que se ha intentado copiar una y mil veces (desde "Megatrix" hasta "Riesgo extremo", nadie ha sabido pillar su perfecto estilo) en que los concursantes iban de casilla en casilla realizando pruebas. Un concurso de los que ya no se ven. Ahora se estila más abrir cajas. ¿Quién no quería ser peinado por El flequi? ¿Quién no quería cantar esa mítica sintonía –Ven a jugar al juego de la oca, cua cua- que, en ocasiones, ponían a mitad de programa porque se les había ido la olla y no la presentaban al principio? El programa volvió durante un tiempo a Tele 5 con el título "El nuevo juego de la oca", pero no era lo de siempre. No nos engañaron. Este programa batiría hoy en día records de audiencia. Y no es broma. Sería un éxito absoluto en Antena 3, y falta les hace viendo su share...

"¿Qué apostamos?": Sin Ana Obregón, sin famosos. Sólo Ramontxu y gente que apuesta las chorradas más inverosímiles ("Pepe Martín apuesta que será capaz de adivinar qué canción está sonando sólo con escuchar una milésima de segundo", "Martín Pepil apuesta que será capaz de llevar un camión con el piercing de su ombligo durante 30 kilometros en menos de veinte minutos"). Quien no recuerde su sintonía y el disco que sacaron Anita y Ramontxu a raíz de ella, debe arder en el infierno de la nostalgia.

"Flash: El juego de las noticias" y "Rompecabezotas": Sendos concursos presentados por Juanma López Iturriaga. Originales y divertidos, especialmente el segundo. Anda que no molaba ni nada pegarles con la porra gigante a los concursantes cuando se equivocaban. El otro programa estaba bien, pero es que parece que Cuatro está preparando una especie de remake. Y es que todo está inventado, señores.

"Uno de los nuestros": Algo así como "Soy el que más sabe de TV del mundo" en versión cine. Presentado por Félix Linares en ETB, el programa constaba de baterías de preguntas sobre cine, reconocimiento de carteles, adivinar una película por los comentarios del público o por 3 segundos de escena...a destacar el "Duelo al sol" entre los dos concursantes que quedaban presentes, las desapariciones...Para el recuerdo quedan las (buenas e irrepetibles) dotes de presentador de Félix Linares y la revolución que fue entre los cinéfilos de Euskadi. De pronto, unas navidades se hizo un especial de niños (con el bueno de freddy) y otro de famosos, y no volvió. Lo echamos de menos.

"No te rías que es peor": Vale, sí, pero ahora imagináoslo con humoristas buenos. Luis Piedrahita, Pablo Motos, Quequé...¿quién no se ríe con los monólogos de Piedrahita o de Enrique San Francisco? Obviamente, el señor Barragán y Pedro Reyes terminaban dando más pena que risión, pero mejor planteado, el programa podría tener una más que decente puesta al día. Anda que no tenemos cantera de humoristas...

"El concursazo": NADIE se acuerda. Y es triste. En el 97, Bermúdez y su "¡Ataca, Paca!" hicieron las delicias de un Freddy y un Randy adolescentes. Sus pruebas, que consistían en adivinar lo que pasaba tras unas imágenes (o qué producto se fabricaba, o el verdadero/falso) han sido de lo mejor que puede recordar un servidor en la televisión made in Spain. Y eso que era un remake de "Il Quezzione", programa italiano.

Que vuelvan todos. Por favor. Sálvennos de toda la bazofia televisiva dándonos caspa revival de mínima calidad. Porfi. Si no os cuesta nada. Si total, para producir a Ana Obregón bien que pierden el culo...

("¡Callaos,hipoglúcidos!": El único blog que prometió no poner Youtubes.Ya te digo,ya...)

16 agosto 2006

Billy Wilder nunca existió

Es curioso lo del oficio de tertuliano. Antaño hacía falta ser un experto para hablar de los temas de actualidad, pero con el tiempo la cosa ha ido degenerando y hasta Ramoncín puede dar su opinión, radikal ke te rilas, sobre la bioquímica nuclear, la subida de los pisos, Civil war o la muerte de Rocío Jurado. Y así, los tipos tontos que se hacen pasar por listos –o listillos- crecen por doquier.

Y llegamos a extremos como el del otro día. Escuchando una emisora de cuyo nombre no quiero –ni puedo- acordarme, y en una tertulia de esas que tratan doscientos temas en apenas minuto y medio, un capullo con voz aflautada afirmó algo que me hizo frenar en seco para reflexionarlo crudamente: "Ya sabemos que en los Estados Unidos nunca se ha hecho buen cine". Toma. En la neurona izquierda, golpe directo, KO por lesión cerebral. Y, sin tiempo para recuperarme, ni eso me dejaron los cabrones, otro de esos tertulianos de saldo contestó: "Efectivamente, jamás. Ya sabemos que lo ven todo como industria y no como arte".

Después de levantarme del suelo, acribillado por el shock, mi primer pensamiento fue ir a llevarle al tipejo aquel la obra completa de Orson Welles en cómodos DVD, pero empecé a sumar uno más uno. Si a ese tipejo le llevo a Welles, tampoco puedo dejar fuera la etapa americana de Hitchcock. Ya saben, peliculillas comerciales que nadie menciona jamás como "Psicosis", "Los pájaros", "La ventana indiscreta" o "Recuerda". Ni algunas de las grandes obras de Lang: "La mujer del cuadro", "Perversidad", "Encubridora"...Ni a Billy Wilder y su "Crepúsculo de los dioses" o su "Apartamento". Ni a Chaplin. Keaton. Coppola. Lubitsch. Disney (le pese a quien le pese). Kubrick. Etcétera.

Pero bien pensado, no se hizo la miel para la boca del cerdo. Tipos que niegan la grandeza de "El padrino", "Breve encuentro", "Ciudadano Kane", "12 hombres sin piedad", "La noche del cazador" o "El gran dictador" no merecen hablar de cine, ni volver a ver una buena película en su vida. Negar la influencia positiva del cine norteamericano sería una estupidez comparable a negar la influencia del Renacimiento en la historia del arte o negar la influencia de Superman en la creación de los superhéroes Marvel.

Que sí, que se han hecho muchos bodrios. Ahí tienes la cartelera actual, donde diez de cada once películas son intragables, siendo generoso. Pero, ¿es que acaso no se hicieron malas películas en el neorrealismo italiano o en la nouvelle vague? ¿Por qué se creen mayores –y mejores- cinéfilos aquellos que se proclaman seguidores de extraños movimientos fílmicos –estructuralismo, neoconservadurismo ruso, todo vale con tal de que suene raro e importante-? Y, sobre todo, ¿por qué cada vez está mejor visto entre los listillos y los indies decir que el cine americano es y ha sido siempre infumable, negando así la memoria histórica del propio arte?

Preguntas sin respuesta que pueden tener una fácil solución: En el cine estadounidense siempre se ha hecho cine industrial y no "arte por el arte". Y hay que ver qué cool y atrevido es decir que el cine comercial es malo. ¡Buuuuuh, intentan ganar dinero! ¡Traidores! ¡No son artistas si no son pobres y desconocidos! Ahora bien, lo que ninguno de estos listos de pacotilla dice –o es que no se dan cuenta de ello- es que grandes obras maestras han salido de ese sistema industrial, reuniendo, estudio mediante, al mejor equipo de guionistas con el mejor director y los mejores actores. Parece fácil, ¿eh? Pues no lo era para nada.

Y ahora tenemos que sufrir lo que sufrimos. Que te sacan "A todo gas 3" y automáticamente en el cerebro de los tertulianos de bote se anula una película clásica. Clic. Ojo por ojo. Y así, el balance termina siendo negativo a la fuerza.

Algún día haré lo mismo con la música. Ya verás qué risa cuando diga que nunca se ha hecho buena música en América. Se van a pegar de tortazos por llevarme de tertuliano.

04 agosto 2006

A lo Félix Linares

Fíjate tú, oye. Que ahora, si ves cine para pasártelo bien y criticarlo, no sabes de cine. Si lees la Fotogramas y la Imágenes en vez de revistas desconocidas con una tirada de apenas cien revistas, no sabes de cine. Ni siquiera si trasnochas por ver los Oscar, te emocionas con algunos estrenos y te gastas el sueldo en DVDs. No. Nanay. Que no. Sólo sabes de cine si lees sesudos libros de ochocientas páginas sobre la deconstrucción de la imagen fílmica en relación con el logaritmo neperiano de los directores libaneses.

Clarito me lo dejó un profesor cuando le dije que yo no leía Cahiers du cinema porque no entendía francés, que los libros de cine que leía se asemejaban más a los geniales "El cine según Alfred Hitchcock" o "Entrevistas a Billy Wilder" que a las teorías de McKee o Eisenstein y que no terminaba de comprender la genialidad y el endosiamiento de John Ford y de Griffith. Me miró de arriba abajo y me dijo: "Lo que pasa es que tu entiendes el cine a lo Félix Linares". Como si fuera algo malo y despreciable. Como si el Linares no llevara más de 15 años con un programa de cine en ETB y no hubiera crecido con él.

Y me sentí extrañamente avergonzado por no seguir los cánones al 100%. Por un momento vi la luz. "2001" me pareció una obra maestra pese a sus carencias argumentales y visuales. Eisenstein un visionario a pesar de que Pudovkin le deja en bragas. Todo el cine de los 90, directores yugoslavos aparte, una mierda pinchada en un palo. Y Spielberg, un gilipollas.

El profesor, ya creyéndome en su lado, me recomendó un bonito libro de teoría fílmica. Doy fe de que no entendí ni media, salvo una frase en la que aparecía Freud por el medio. Que me aspen, pensé. Así que es esto. Todas las películas tienen que tener por narices un significado oculto, psicológico y trascendental. Sí o sí. Te cagas. Me lo creo de Orson Welles (que era un genio), pero ya me pueden venir Freud, Bazin y su puta madre a decirme que Michael Bay tiene un doble sentido sutil, que mis carcajadas se escucharán desde la calle.

Así que sí, ya ven. Soy más de entender el cine como diversión (y como arte e industria, ojo), como medio de expresión más que como blanco de aburridos analistas sin tiempo libre ni ocasiones para fornicar (porque a algunos se les quitaría la tontería, oye). Como algo sobre lo que hablar alrededor de una mesa con los amigos más que como objeto unilateral de estudio (harto he acabado de las clases del estilo a "no tengas teorías propias: Ya las tuvieron otros autores por ti").

O sea, que sí. Que no me arrepiento, ni avergüenzo, ni voy a cambiar por snob que suene. Entiendo el cine a lo Félix Linares. Los videojuegos a lo Gamerah. La tele a lo Soy el que más sabe de TV del mundo. Y los cómics a lo ADLO!.

Y si soy un inculto, qué le vamos a hacer. Bienvenidos.