16 agosto 2006

Billy Wilder nunca existió

Es curioso lo del oficio de tertuliano. Antaño hacía falta ser un experto para hablar de los temas de actualidad, pero con el tiempo la cosa ha ido degenerando y hasta Ramoncín puede dar su opinión, radikal ke te rilas, sobre la bioquímica nuclear, la subida de los pisos, Civil war o la muerte de Rocío Jurado. Y así, los tipos tontos que se hacen pasar por listos –o listillos- crecen por doquier.

Y llegamos a extremos como el del otro día. Escuchando una emisora de cuyo nombre no quiero –ni puedo- acordarme, y en una tertulia de esas que tratan doscientos temas en apenas minuto y medio, un capullo con voz aflautada afirmó algo que me hizo frenar en seco para reflexionarlo crudamente: "Ya sabemos que en los Estados Unidos nunca se ha hecho buen cine". Toma. En la neurona izquierda, golpe directo, KO por lesión cerebral. Y, sin tiempo para recuperarme, ni eso me dejaron los cabrones, otro de esos tertulianos de saldo contestó: "Efectivamente, jamás. Ya sabemos que lo ven todo como industria y no como arte".

Después de levantarme del suelo, acribillado por el shock, mi primer pensamiento fue ir a llevarle al tipejo aquel la obra completa de Orson Welles en cómodos DVD, pero empecé a sumar uno más uno. Si a ese tipejo le llevo a Welles, tampoco puedo dejar fuera la etapa americana de Hitchcock. Ya saben, peliculillas comerciales que nadie menciona jamás como "Psicosis", "Los pájaros", "La ventana indiscreta" o "Recuerda". Ni algunas de las grandes obras de Lang: "La mujer del cuadro", "Perversidad", "Encubridora"...Ni a Billy Wilder y su "Crepúsculo de los dioses" o su "Apartamento". Ni a Chaplin. Keaton. Coppola. Lubitsch. Disney (le pese a quien le pese). Kubrick. Etcétera.

Pero bien pensado, no se hizo la miel para la boca del cerdo. Tipos que niegan la grandeza de "El padrino", "Breve encuentro", "Ciudadano Kane", "12 hombres sin piedad", "La noche del cazador" o "El gran dictador" no merecen hablar de cine, ni volver a ver una buena película en su vida. Negar la influencia positiva del cine norteamericano sería una estupidez comparable a negar la influencia del Renacimiento en la historia del arte o negar la influencia de Superman en la creación de los superhéroes Marvel.

Que sí, que se han hecho muchos bodrios. Ahí tienes la cartelera actual, donde diez de cada once películas son intragables, siendo generoso. Pero, ¿es que acaso no se hicieron malas películas en el neorrealismo italiano o en la nouvelle vague? ¿Por qué se creen mayores –y mejores- cinéfilos aquellos que se proclaman seguidores de extraños movimientos fílmicos –estructuralismo, neoconservadurismo ruso, todo vale con tal de que suene raro e importante-? Y, sobre todo, ¿por qué cada vez está mejor visto entre los listillos y los indies decir que el cine americano es y ha sido siempre infumable, negando así la memoria histórica del propio arte?

Preguntas sin respuesta que pueden tener una fácil solución: En el cine estadounidense siempre se ha hecho cine industrial y no "arte por el arte". Y hay que ver qué cool y atrevido es decir que el cine comercial es malo. ¡Buuuuuh, intentan ganar dinero! ¡Traidores! ¡No son artistas si no son pobres y desconocidos! Ahora bien, lo que ninguno de estos listos de pacotilla dice –o es que no se dan cuenta de ello- es que grandes obras maestras han salido de ese sistema industrial, reuniendo, estudio mediante, al mejor equipo de guionistas con el mejor director y los mejores actores. Parece fácil, ¿eh? Pues no lo era para nada.

Y ahora tenemos que sufrir lo que sufrimos. Que te sacan "A todo gas 3" y automáticamente en el cerebro de los tertulianos de bote se anula una película clásica. Clic. Ojo por ojo. Y así, el balance termina siendo negativo a la fuerza.

Algún día haré lo mismo con la música. Ya verás qué risa cuando diga que nunca se ha hecho buena música en América. Se van a pegar de tortazos por llevarme de tertuliano.

04 agosto 2006

A lo Félix Linares

Fíjate tú, oye. Que ahora, si ves cine para pasártelo bien y criticarlo, no sabes de cine. Si lees la Fotogramas y la Imágenes en vez de revistas desconocidas con una tirada de apenas cien revistas, no sabes de cine. Ni siquiera si trasnochas por ver los Oscar, te emocionas con algunos estrenos y te gastas el sueldo en DVDs. No. Nanay. Que no. Sólo sabes de cine si lees sesudos libros de ochocientas páginas sobre la deconstrucción de la imagen fílmica en relación con el logaritmo neperiano de los directores libaneses.

Clarito me lo dejó un profesor cuando le dije que yo no leía Cahiers du cinema porque no entendía francés, que los libros de cine que leía se asemejaban más a los geniales "El cine según Alfred Hitchcock" o "Entrevistas a Billy Wilder" que a las teorías de McKee o Eisenstein y que no terminaba de comprender la genialidad y el endosiamiento de John Ford y de Griffith. Me miró de arriba abajo y me dijo: "Lo que pasa es que tu entiendes el cine a lo Félix Linares". Como si fuera algo malo y despreciable. Como si el Linares no llevara más de 15 años con un programa de cine en ETB y no hubiera crecido con él.

Y me sentí extrañamente avergonzado por no seguir los cánones al 100%. Por un momento vi la luz. "2001" me pareció una obra maestra pese a sus carencias argumentales y visuales. Eisenstein un visionario a pesar de que Pudovkin le deja en bragas. Todo el cine de los 90, directores yugoslavos aparte, una mierda pinchada en un palo. Y Spielberg, un gilipollas.

El profesor, ya creyéndome en su lado, me recomendó un bonito libro de teoría fílmica. Doy fe de que no entendí ni media, salvo una frase en la que aparecía Freud por el medio. Que me aspen, pensé. Así que es esto. Todas las películas tienen que tener por narices un significado oculto, psicológico y trascendental. Sí o sí. Te cagas. Me lo creo de Orson Welles (que era un genio), pero ya me pueden venir Freud, Bazin y su puta madre a decirme que Michael Bay tiene un doble sentido sutil, que mis carcajadas se escucharán desde la calle.

Así que sí, ya ven. Soy más de entender el cine como diversión (y como arte e industria, ojo), como medio de expresión más que como blanco de aburridos analistas sin tiempo libre ni ocasiones para fornicar (porque a algunos se les quitaría la tontería, oye). Como algo sobre lo que hablar alrededor de una mesa con los amigos más que como objeto unilateral de estudio (harto he acabado de las clases del estilo a "no tengas teorías propias: Ya las tuvieron otros autores por ti").

O sea, que sí. Que no me arrepiento, ni avergüenzo, ni voy a cambiar por snob que suene. Entiendo el cine a lo Félix Linares. Los videojuegos a lo Gamerah. La tele a lo Soy el que más sabe de TV del mundo. Y los cómics a lo ADLO!.

Y si soy un inculto, qué le vamos a hacer. Bienvenidos.