Billy Wilder nunca existió
Es curioso lo del oficio de tertuliano. Antaño hacía falta ser un experto para hablar de los temas de actualidad, pero con el tiempo la cosa ha ido degenerando y hasta Ramoncín puede dar su opinión, radikal ke te rilas, sobre la bioquímica nuclear, la subida de los pisos, Civil war o la muerte de Rocío Jurado. Y así, los tipos tontos que se hacen pasar por listos –o listillos- crecen por doquier.
Y llegamos a extremos como el del otro día. Escuchando una emisora de cuyo nombre no quiero –ni puedo- acordarme, y en una tertulia de esas que tratan doscientos temas en apenas minuto y medio, un capullo con voz aflautada afirmó algo que me hizo frenar en seco para reflexionarlo crudamente: "Ya sabemos que en los Estados Unidos nunca se ha hecho buen cine". Toma. En la neurona izquierda, golpe directo, KO por lesión cerebral. Y, sin tiempo para recuperarme, ni eso me dejaron los cabrones, otro de esos tertulianos de saldo contestó: "Efectivamente, jamás. Ya sabemos que lo ven todo como industria y no como arte".
Después de levantarme del suelo, acribillado por el shock, mi primer pensamiento fue ir a llevarle al tipejo aquel la obra completa de Orson Welles en cómodos DVD, pero empecé a sumar uno más uno. Si a ese tipejo le llevo a Welles, tampoco puedo dejar fuera la etapa americana de Hitchcock. Ya saben, peliculillas comerciales que nadie menciona jamás como "Psicosis", "Los pájaros", "La ventana indiscreta" o "Recuerda". Ni algunas de las grandes obras de Lang: "La mujer del cuadro", "Perversidad", "Encubridora"...Ni a Billy Wilder y su "Crepúsculo de los dioses" o su "Apartamento". Ni a Chaplin. Keaton. Coppola. Lubitsch. Disney (le pese a quien le pese). Kubrick. Etcétera.
Pero bien pensado, no se hizo la miel para la boca del cerdo. Tipos que niegan la grandeza de "El padrino", "Breve encuentro", "Ciudadano Kane", "12 hombres sin piedad", "La noche del cazador" o "El gran dictador" no merecen hablar de cine, ni volver a ver una buena película en su vida. Negar la influencia positiva del cine norteamericano sería una estupidez comparable a negar la influencia del Renacimiento en la historia del arte o negar la influencia de Superman en la creación de los superhéroes Marvel.
Que sí, que se han hecho muchos bodrios. Ahí tienes la cartelera actual, donde diez de cada once películas son intragables, siendo generoso. Pero, ¿es que acaso no se hicieron malas películas en el neorrealismo italiano o en la nouvelle vague? ¿Por qué se creen mayores –y mejores- cinéfilos aquellos que se proclaman seguidores de extraños movimientos fílmicos –estructuralismo, neoconservadurismo ruso, todo vale con tal de que suene raro e importante-? Y, sobre todo, ¿por qué cada vez está mejor visto entre los listillos y los indies decir que el cine americano es y ha sido siempre infumable, negando así la memoria histórica del propio arte?
Preguntas sin respuesta que pueden tener una fácil solución: En el cine estadounidense siempre se ha hecho cine industrial y no "arte por el arte". Y hay que ver qué cool y atrevido es decir que el cine comercial es malo. ¡Buuuuuh, intentan ganar dinero! ¡Traidores! ¡No son artistas si no son pobres y desconocidos! Ahora bien, lo que ninguno de estos listos de pacotilla dice –o es que no se dan cuenta de ello- es que grandes obras maestras han salido de ese sistema industrial, reuniendo, estudio mediante, al mejor equipo de guionistas con el mejor director y los mejores actores. Parece fácil, ¿eh? Pues no lo era para nada.
Y ahora tenemos que sufrir lo que sufrimos. Que te sacan "A todo gas 3" y automáticamente en el cerebro de los tertulianos de bote se anula una película clásica. Clic. Ojo por ojo. Y así, el balance termina siendo negativo a la fuerza.
Algún día haré lo mismo con la música. Ya verás qué risa cuando diga que nunca se ha hecho buena música en América. Se van a pegar de tortazos por llevarme de tertuliano.
Y llegamos a extremos como el del otro día. Escuchando una emisora de cuyo nombre no quiero –ni puedo- acordarme, y en una tertulia de esas que tratan doscientos temas en apenas minuto y medio, un capullo con voz aflautada afirmó algo que me hizo frenar en seco para reflexionarlo crudamente: "Ya sabemos que en los Estados Unidos nunca se ha hecho buen cine". Toma. En la neurona izquierda, golpe directo, KO por lesión cerebral. Y, sin tiempo para recuperarme, ni eso me dejaron los cabrones, otro de esos tertulianos de saldo contestó: "Efectivamente, jamás. Ya sabemos que lo ven todo como industria y no como arte".
Después de levantarme del suelo, acribillado por el shock, mi primer pensamiento fue ir a llevarle al tipejo aquel la obra completa de Orson Welles en cómodos DVD, pero empecé a sumar uno más uno. Si a ese tipejo le llevo a Welles, tampoco puedo dejar fuera la etapa americana de Hitchcock. Ya saben, peliculillas comerciales que nadie menciona jamás como "Psicosis", "Los pájaros", "La ventana indiscreta" o "Recuerda". Ni algunas de las grandes obras de Lang: "La mujer del cuadro", "Perversidad", "Encubridora"...Ni a Billy Wilder y su "Crepúsculo de los dioses" o su "Apartamento". Ni a Chaplin. Keaton. Coppola. Lubitsch. Disney (le pese a quien le pese). Kubrick. Etcétera.
Pero bien pensado, no se hizo la miel para la boca del cerdo. Tipos que niegan la grandeza de "El padrino", "Breve encuentro", "Ciudadano Kane", "12 hombres sin piedad", "La noche del cazador" o "El gran dictador" no merecen hablar de cine, ni volver a ver una buena película en su vida. Negar la influencia positiva del cine norteamericano sería una estupidez comparable a negar la influencia del Renacimiento en la historia del arte o negar la influencia de Superman en la creación de los superhéroes Marvel.
Que sí, que se han hecho muchos bodrios. Ahí tienes la cartelera actual, donde diez de cada once películas son intragables, siendo generoso. Pero, ¿es que acaso no se hicieron malas películas en el neorrealismo italiano o en la nouvelle vague? ¿Por qué se creen mayores –y mejores- cinéfilos aquellos que se proclaman seguidores de extraños movimientos fílmicos –estructuralismo, neoconservadurismo ruso, todo vale con tal de que suene raro e importante-? Y, sobre todo, ¿por qué cada vez está mejor visto entre los listillos y los indies decir que el cine americano es y ha sido siempre infumable, negando así la memoria histórica del propio arte?
Preguntas sin respuesta que pueden tener una fácil solución: En el cine estadounidense siempre se ha hecho cine industrial y no "arte por el arte". Y hay que ver qué cool y atrevido es decir que el cine comercial es malo. ¡Buuuuuh, intentan ganar dinero! ¡Traidores! ¡No son artistas si no son pobres y desconocidos! Ahora bien, lo que ninguno de estos listos de pacotilla dice –o es que no se dan cuenta de ello- es que grandes obras maestras han salido de ese sistema industrial, reuniendo, estudio mediante, al mejor equipo de guionistas con el mejor director y los mejores actores. Parece fácil, ¿eh? Pues no lo era para nada.
Y ahora tenemos que sufrir lo que sufrimos. Que te sacan "A todo gas 3" y automáticamente en el cerebro de los tertulianos de bote se anula una película clásica. Clic. Ojo por ojo. Y así, el balance termina siendo negativo a la fuerza.
Algún día haré lo mismo con la música. Ya verás qué risa cuando diga que nunca se ha hecho buena música en América. Se van a pegar de tortazos por llevarme de tertuliano.
